Argelia : contra la autoamnistía, por la justicia contra la impunidad

El 23 de marzo de 2006

El 27 de febrero de 2006, el régimen argelino promulgó una normativa que implementa las disposiciones de la « Carta sobre la paz y la reconciliación nacional » (adoptada en septiembre 2005 por un referendum cuyos resultados fueron obviamente trucados).
Con el pretexto de poner fin al período sangriento inaugurado por el golpe de estado de enero de 1992, el régimen de Argel decreta la impunidad de todos los asesinos, ya sean integrantes de grupos armados que se declaran islámicos o de las “fuerzas de defensa y de seguridad de la República, en todos sus componentes”. Y prohíbe bajo pena de encarcelamiento, toda referencia a la responsabilidad de quienes organizaron las violaciones al derecho y ordenaron, encubrieron o justificaron las atrocidades cometidas a lo largo de casi quince años.

Los padres de las víctimas, los familiares de los desaparecidos son obligados a callar – no tendrán mas el derecho de presentar una denuncia –, y a olvidar a cambio de una indemnización financiera, método ignominioso donde el ultraje disputa a la ceguera.
Pero cómo borrar el mar de sangre y de horrores que ha arrasado a la sociedad argelina ? La segunda guerra de Argelia llevó al paroxismo las formas perversas e inhumanas de la guerrilla y de la contrainsurgencia – ya desarrolladas durante la guerra de independencia por las fuerzas coloniales –, a costa de casi 200 000 muertos, 20 000 desaparecidos, un número muy elevado de heridos y de desplazados.

Después de haber impuesto al pueblo argelino una guerra mortífera y particularmente « sucia », los generales golpistas que detentan el poder real en Argelia – de los cuales el presidente Abdelaziz Bouteflika solo es el representante diplomático – desean autoabsolverse de los crímenes contra la humanidad perpetrados bajo su autoridad efectiva y borrar los de sus antiguos adversarios. En violación directa de los compromisos internacionales suscritos por Argelia y de los principios fundamentales del derecho, esta política del olvido forzado es en si misma una confesión estrepitosa de responsabilidad.

Esta gestión inaceptable está claramente apoyada y garantizada por muchos dirigentes de las democracias occidentales. Motivados esencialmente por consideraciones de tipo económico, esgrimen el « peligro islámico » para justificar esta denegación de los valores universales de los derechos humanos.

La autoamnistía de los jefes de guerra ya fue intentada en otros lados, especialmente en América latina, y en todos fracasó. Por que nadie tiene el poder de borrar la historia. No puede haber paz y reconciliación sin verdad y justicia.

El pueblo argelino conoce su historia y ninguna maniobra puede borrar crímenes imprescriptibles. Es estrictamente ilusorio pensar que se puede imponerle el silencio mediante amenazas.
Los hombres y mujeres de distintas partes del mundo abajo firmantes, sostienen el valor inalienable de la libertad, rechazan esta ley anacrónica y apoyan plenamente la marcha de la sociedad argelina por la justicia y las libertades.

Primeros firmantes : Lahouari Addi (sociólogo), Hocine Aït-Ahmed (presidente del Frente de fuerzas socialistas), Omar Benderra (economista), Sihem Bensedrine (Consejo nacional por las libertades en Tunes), Anna Bozzo (historiadora), François Gèze (editor), Burhan Ghalioun (politólogo), Ghazi Hidouci (economista), Alain Lipietz (diputado europeo), Gustave Massiah (presidente del CRID), Salima Mellah (Algeria-Watch), Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la paz), Werner Ruf (politólogo), Salah-Eddine Sidhoum (cirujano).

Enviar firmas (nombre y apellido, profesión, eventualmente organización, País de residencia ) a : impunite_non@algeria-watch.org

Esta petición, con todas las firmas, sera enviada a fines de abril 2006 a distintas instituciones argelinas y internacionales.

 
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www.algeria-watch.org